26 septiembre 2011

Falta de apoyo estatal

Son de Rosario pero no
los tuvieron en cuenta
El club de vóley creado por la firma de ropa deportiva Sonder
dejó la Liga Nacional por falta de apoyo de la municipalidad

(Por Mauro Calandria) El vóley rosarino tiene un club ejemplo como Son de Rosario, que en menos de una década se hizo referente y proveedor de jugadores juveniles a otras instituciones. Pero desde la temporada pasada dejó de jugar en la LNV por no conseguir apoyo municipal, algo que es fundamental en un deporte poco comercial.

Fundado el 14 de febrero de 2002, nació el Club Son de Rosario bajo el auspicio de Sonder, que rápidamente lo tuvo campeón nacional en segunda división, en 2003, y un subcampeonato en la LNV 2005-2006. Abruptamente, el año pasado se decidió dejar la plaza que Rosario se ganó por méritos privados, y lo que quedan son las bases juveniles que son consulta permanente de otras instituciones a lo largo y lo ancho del país.
Héctor Ereros fue entrenador juvenil de Son de Rosario (Sonder Rosario y Scholem Sonder fueron otras denominaciones que por patrocinio adquirió en su corta historia), y teniendo en cuenta lo que fue en su momento y lo que es ahora detalló: “En un principio, la idea fue que llegáramos a ser populares mediante resultados deportivos, y lo logramos, porque una vez vinieron a vernos ocho mil personas en el cubierto de Newell’s”. Y continuó: “Llegado ese éxito, se fue a buscar patrocinio municipal, para poder seguir creciendo ya que habíamos chocado con el techo de nuestra estructura. Nunca nos ayudaron, y a pesar de que la LNV le otorgó una plaza a Rosario como ciudad, Miguel Lifschitz se desentendió de nuestro trabajo”.
Esto detonó en que Son de Rosario desista de participar en el máximo nivel del vóley argentino, pero el club sigue sus funciones, formando jugadores y algunos ya están mostrándose en otros clubes o incluso en los seleccionados para los mundiales. Hernán Ferraro fue el último entrenador en primera división del club, y aseveró: “Si bien lo que le pasó a Rosario me dejó sin trabajo, yo los apoyo y creo que es fundamental el apoyo de los gobiernos en el vóley, ya que prácticamente todos se manejan así. Ahora estoy en Catamarca Vóley, y realmente si no fuera por el gobierno provincial, esto directamente no existiría”. Y concluyó: “Por eso valoro lo que hizo Sonder y espero algún día tener que dirigir algún chico surgido de allí”.
Hoy Sonder es una cantera nacional, y Ramiro Núñez es el caso que más sobresale, porque fue galardonado con el premio del mejor receptor del Mundial Juvenil de Menores, representando a la Argentina, que se realizó en Bahía Blanca y Almirante Brown. Además de ponerse la medalla plateada, Núñez tuvo una participación notable y ahora ya integra la selección mayor. “Ahora estoy viviendo todo lo que esperaba hacer, paso a paso, y gracias a Sonder yo pude aprender todo lo que demuestro en las canchas”, expresó uno de los jugadores argentinos con más proyección, nacido en Pérez. Y añadió: “Ahora jugando a nivel local, perdimos exposición pero evidentemente el nivel de seriedad nunca bajó”.
Así funciona actualmente Son de Rosario, como un club de formación de jóvenes jugadores de vóley que sólo los hace competir a nivel local por falta de interés político, pero que estuvo luchando al máximo nivel nacional y con ese cartel ha sacado muchos jóvenes que están participando en otras instituciones. Sonder pasó por historias y situaciones que otros no han tenido en un siglo, pero sus raíces están bien sólidas y uno nunca sabe cuándo puede torcerse la historia de este club, que pasó por tantas y diversas situaciones en sus casi diez años de vida.