07 junio 2010

Basquet

LAS DIVISIONES INFERIORES
El motor del básquet
que no hacen funcionar
Las categorías de los más chicos están relegadas en una ciudad
futbolera y no cuentan con el apoyo que deberían tener.

(Por Agustín Brunswig) En los primeros meses del año la mayoría de los clubes de barrio de la ciudad de Rosario comienzan a albergar todos los sábados a los partidos del torneo de inferiores de la Asociación Rosarina de Básquet. Los chicos acuden religiosamente todos los fines de semana, ya sea para divertirse con sus amigos o porque realmente aman el deporte y están decididos a que el básquet forme parte de sus vidas. Los números impactan: 46 equipos con sus diferentes divisiones separadas en cuatro niveles y jugando casi 70 partidos por fin de semana.

Sin embargo, en lo que va del año las inferiores rosarinas recibieron muchas interrupciones. Hay varios factores que afectan a las mismas, desde la falta de compromiso de los chicos hasta las limitaciones de la Asociación. Pero hay una idea en común entre técnicos y algunos miembros de la Rosarina, debe haber un proyecto claro y conciso en donde todos deben colaborar.
 Enrique Fernández era el director técnico de las divisiones Sub15 y Sub17 del Club El Tala. Con 27 años de experiencia, Quique -como piden que lo llamen- aclaró que muchos clubes no acompañan a los entrenadores en su trabajo, no los apoyan y esto los perjudica mucho. “El tema de entrenar una hora, dos veces a la semana, implica no cumplir con los objetivos que uno se marca con lo que respecta a trabajar con chicos. El poco tiempo, la falta de responsabilidad y compromiso de los jugadores, sumado al montón de actividades que hoy tienen los chicos implica que la calidad del entrenamiento varíe. También está el tema de la motivación y redunda, a lo mejor, en que no tenemos las inferiores que teníamos en otros momentos”, explicó el DT.

 No todo es culpa de los clubes y su falta de apoyo a los chicos que recién empiezan a recorrer el sendero del deporte, sino también que son los mismos jóvenes que muestran falta de interés y compromiso. En su mayoría son jugadores que saben que tienen buena técnica y son imprescindibles en el equipo. Esto crea un cierto poder en ellos ya que son concientes que debido a “su calidad” nunca van a estar fuera del equipo, aunque no vayan a entrenar en toda la semana.
 Las divisiones inferiores del club Banco Santa Fe, subieron de categoría y este año buscan repetir la buena campaña. Su entrenador, Germán Vitelli confiesa que la falta de responsabilidad de los chicos es un problema que lo tiene hace ya varios años atrás. “Al estar el plantel justo, hay varias situaciones que no se pueden corregir, ya que si un jugador no viene a entrenar vos igual lo necesitás el sábado para que te cumpla con el cupo mínimo de jugadores que necesitas para disputar un partido, debido a que sino, te condenás a perder los puntos”, señaló el joven entrenador.
 Al mismo tiempo, Vitelli y Fernández, adjudicaron que algo fundamental para que haya bases de inferiores sólidas que lleguen a suplir la Primera división de los clubes y estos aspiren a mayores niveles de competencia, es que se debe buscar la forma de relacionar al chico con el deporte desde temprana edad. Una de las soluciones que se plantean es la inserción del básquet en las escuelas, ya que hay una cantidad de chicos que por diferentes cuestiones no tienen la oportunidad de ir al club de su barrio. En cambio si los chicos conocen el deporte en la escuela, y además luego se organizan torneo intercolegiales, al futuro jugador se le abren muchas puertas y oportunidades. “La inserción de las escuelas en el básquet es crucial. Pero hay que pensar cómo hacer funcionar las escuelas con los clubes desde el punto de vista económico, porque las cuotas son cada vez más caras y los pibes pueden pagar cada vez menos y esto sumado a la cuota deportiva, más el short, la sudadera y terminan siendo muchos gastos que a lo mejor una familia no lo puede tener”, explicó Leonardo Baccile el joven entrenador de las divisiones Sub15 y Sub17 del club Provincial. Leo continuó diciendo que se deben hacer fuertes subcomisiones en los clubes para se organicen torneos y eventos que generen dinero para el básquet. “El tiempo es oro, nadie trabaja gratis y el proyecto tiene que venir de alguien que pueda dedicarse para que esto funcione, porque se espera que las subcomisiones, los padres, los entrenadores hagan todo. Deberíamos manejar todos un mismo mensaje tanto la asociación, como los clubes y las escuelas incluida la municipalidad de Rosario y tratar de ligar, unir esos entes por medio de un proyecto que haga crecer al básquet”, concluyó.
 Por otro lado, en Rosario hubo un club que hace muchos años dejó ser uno más del montón para pasar a ser uno a respetar. El Tala tiempo atrás tuvo un proyecto serio de apostar a las inferiores y con el tiempo formar una Primera división competitiva, y lo consiguió. Jorge Gómez Uría es el director de una página de Internet que sigue muy de cerca las inferiores de la ciudad. Pero su vinculación con el deporte viene de antes cuando era el Presidente de El Tala y fue el principal impulsor de dicho proyecto. Unos de los hechos inéditos en el ambiente del básquet rosarino fue que este club llegó a tener todas las categorías de inferiores, más la Reserva y la Primera, cada una de ellas con divisiones A y B. “El proceso que realizó el Tala fue generar la pirámide desde abajo reclutando pibes de todos lados: Sastre, San Nicolás, Rufino y demás. Los agarrábamos cuando venían a estudiar y entraban entre cadetes (Sub17) y juveniles (Sub19) y les dábamos una beca, un lugar para quedarse, lo ayudábamos. Así se generaba una pirámide que cuando llegaran a Primera sólo teníamos que buscar lo que nos falta. O sea, la idea fue invertir en inferiores y cuando llegaran a arriba mantenerlos”, explicó Gómez Uria. Aún así aclaró que este tipo de cosas generó recelo en los demás clubes porque antes era “el talita” y no molestaba. Sin embargo, en ese entonces se convirtió en un club fuerte y debido a las fuertes presiones que recibieron, el proyecto se terminó cayendo. Por otro lado, Gómez Uría dijo que las principales causas por las que no hay un equipo de básquet fuerte en la ciudad, aún así haya un gran potencial en las categorías más chicas, es, en primer lugar, porque la bajada de línea de la Asociación te dice que el básquet debe ser una disciplina amateur. No obstante, es de público conocimiento que a casi todos los DT se les paga un sueldo y hay jugadores que “cobran 'un viático' de 2500 pesos”.
 No hay mucha ciencia en saber que de la cantidad siempre se saca la calidad. Los clubes, si quieren pegar el gran salto y posicionar a la entidad en una alta competencia, deben buscar la forma de atraer a muchos chicos desde temprana edad e ir adentrándolos en el deporte de a poco. Primero como un juego, una recreación, y luego ir enseñándoles fundamentos y estrategias de juego.
 En conclusión, no se explica la incertidumbre que se vive en las inferiores del básquet rosarino porque además los seleccionados de la ciudad son multicampeones en las cuatro categorías: Sub13, Sub15, Sub17 y Sub19. Entonces, si un plantel formado con los mejores chicos de la ciudad, tengan la edad que tengan, compite contra las demás ciudades santafesinas y año tras año sale campeón, debería armarse un proyecto para potenciar el deporte. La inserción del básquetbol en las escuelas es una buena manera de captar la atención de los niños que no tienen la oportunidad económica de pagar una cuota para practicar el deporte que aman. Pero se necesita la colaboración de todos en especial de la Asociación que todo el año hizo oídos sordos a los reclamos de jugadores, entrenadores y padres y la mayoría de las veces no supo dar respuestas. Los chicos aman el deporte pero hay demasiadas barreras que romper y pocas herramientas para trabajar. Es hora de tomar cartas en el asunto.