28 junio 2010

Básquet

Un joven que promete
futuro de selección
Jeremías Sandrini es jugador y capitán de los cadetes del club
Náutico y desde el 2010, disputa los partidos con la primera


(Por Herman Agustín Brunswig) Pocas veces se tiene la oportunidad de conocer a verdaderos cracks del básquet rosarino. Jeremías Sandrini es uno de ellos. Nacido, crecido y desarrollado deportivamente en el Club Náutico de Rosario, se trasformó en uno de los mejores bases de la ciudad. En su amado club es el capitán de la categoría Sub17. Pero también es jugador de la selección rosarina con la cual salió campeón en 2008 y 2009. Ese primer título le dio la oportunidad de ser convocado a la selección argentina U17. Lamentablemente sólo llegó a la lista de 16 jugadores. Este año nuevamente volvió a integrar las listas y pese a las grandes chances con las que contaba volvió a quedar afuera.

“El primer año en la selección argentina sentía que tenía posibilidades pero no tantas como el segundo. En la primera vez había otros dos bases muy buenos. Y el segundo año estaba muy esperanzado, pero el cuerpo técnico no lo quiso así”, sentenció Sandrini. Las explicaciones por parte del entrenador de la selección argentina no dejaron muy satisfecho a Sandrini que dijo que el primer año las razones sobre su no convocatoria fue por el físico, era muy chico y el segundo año simplemente el cuerpo técnico decidió no contar con sus servicios. Sandrini agregó que se sentía con muchas posibilidades de quedar, pero que ahora tiene que entrenar más duro para el próximo año.
Varios jugadores con temprana edad son llevados por equipos que cuentan con mayor competencia. Con contratados por considerables sumas de dinero respecto a su poca edad. El base de la selección rosarina Sub17 no se excluye de esta lista y dijo: “Este año llegaron un par de propuestas para el 2011 de San Martín de Marco Juarez, Alma Juniors pero tengo que pensarlo. Tengo la decisión de terminar la secundaria acá y luego decidir que hacer. Igual es mi viejo el que decide”.
Aún así el joven rosarino debe prepararse para los próximos compromisos con la selección rosarina tanto con los cadetes como los juveniles. En la Sub19 Jeremías admitió que es difícil quedar porque él es una categoría menor y debe competir con chicos ya afianzados pero la va a pelear para poder jugar con un mayor nivel de competencia. Con respecto al torneo interasociaciones que se disputará en Cañada de Gómez (sin fecha a confirmar), Rosario tendrá la difícil tarea de defender el título de campeón. El jugador de Náutico afirmó que poder retener el título y “ser campeón por octava vez consecutiva, sería una verdadera hazaña y mucho más si es contra Santa Fe que es el eterno rival”.
En básquet de inferiores de la city rosarina es considerada uno de las mejores del país. Aún así sufre muchas interrupciones lo cual crea mucho descontento en los jugadores. Sandrini no es la excepción y explica que no deberían jugarse tanto partidos juntos porque hay peligro de lesiones y que los jugadores se cansan porque juegan (casi siempre) en más de una categoría. “Se tiene que jugar únicamente los sábados y organizarse más, de manera que los beneficiados sean los jugadores”, sentenció.
Además el basquetbolísta afirmó: “El nivel del básquet rosarino es muy alto, para mí, una de las mejores del país. Y sorprende que no haya equipo de Rosario con nivel de Liga Nacional o TNA mínimamente lo cual es fundamental para los pibes más que nada”. Concluyendo Sandrini explicó que, quizás uno de los factores por lo cual no se potencia y trabaja a los chicos para que se queden, es porque hay chicos de 17 años que piden plata por jugar Liga B y el dice que acá en Rosario esa plata no hay.
El joven y talentoso base de Náutico comenzó en este deporte por la familia que desde siempre estuvo volcado a la pelota naranja. Lo inició desde muy pequeño y una vez que tomó control, jugó en su categoría y en la que le seguía. En su primer contacto con el básquet fue amor a primera vista y seguirá así hasta siempre. Las propuesta para irse existen, algunas gustan más otras quizás menos. Lo que es seguro es que a Jeremías Sandrini le será muy difícil dejar y desprenderse del club, la gente y la ciudad que lo vio nacer en el básquet.