28 junio 2010

Entrenamiento

FÚTBOL Y OTROS DEPORTES
Una buena preparación
como apuesta al futuro
El juego más popular del país sigue siendo potencia mundial,
pero se vio opacado en los últimos años por otras disciplinas


(Por Matías Martínez) En la última década, desde el año 2000 para acá, el fútbol argentino ha sido, como siempre, una de las mayores potencias mundiales. Sin embargo, nunca tuvo tan grandes resultados como los otros deportes en los que se destacan los competidores argentinos. De la mano del hockey, el básquet y el tenis la Argentina ha logrado los mejores resultados a nivel internacional. Campeonatos mundiales, medallas de oro y plata en juegos olímpicos (evento mucho más importante para el hockey y básquet que para el fútbol), finales de Copa Davis o simplemente tener a cuatro tenistas entre los diez mejores al mismo tiempo son muestras claras que los resultados en los llamados polideportes fueron más redituables que en el fútbol. En este contexto de paridad deportiva, las razones de dicha situación son diversas pero, indudablemente, el rol en el entrenamiento, especialmente de menores, es fundamental.

“A los profesores, desde un primer momento, nos enseñan la técnica de manos, los movimientos, cómo hacer tal o cual cosa. Entonces, cuando tenemos que enseñar un deporte como el básquet, lo más importante es la técnica, uno le muestra a los chicos determinados movimientos que son indispensables para jugar. Sin ellos es imposible hacer nada, al menos nada ortodoxo”, dice Alfredo Medina, profesor de educación física, explicando la importancia de la técnica en el deporte. A raíz de esto, agrega: “La diferencia de este estilo de disciplinas con el fútbol es que acá uno trata de enseñarles, y si se hace mal se corrige, se lo puede mejorar. En el fútbol los profesores parecen expuestos al talento natural de cada chico. No se le dice nada más allá de algunas indicaciones tácticas, que son importantes, pero que se pueden ir tomando con el paso del tiempo”.
Al momento que habla del deporte de gigantes, Medina lleva la charla hacia el hockey, “uno de los deportes más difíciles de aprender”. Según el propio profesor, los resultados del entrenamiento de menores se reflejan en todas las edades, inclusive en el más alto nivel: “Si uno mira, Las Leonas hacen diferencia con su garra, su carácter, sus ganas de ganar. Pero técnicamente son excelentes. Si al talento natural de muchas le sumás un trabajo fino desde muy chicas, a la larga se ven los resultados. Luciana Aymar es un ejemplo perfecto: las condiciones que tiene desde la cuna son innegables, pero a todo eso le sumó trabajo. Si no hubiese hecho hincapié en su técnica, el talento sería el mismo, pero no su nivel”.
Con los ejemplos de la importancia de la técnica en el básquet y hockey y la supuesta despreocupación en fútbol, el caso más emblemático es el del tenis. En un juego donde la parte técnica es indispensable, los entrenadores forman la columna vertebral de cada jugador, y son tan importantes ellos como el sacrificio y el talento que puede aportar el propio competidor. Si bien la diferencia entre un deporte y otro son notorias por estas cuestiones, la forma de entrenar en el tenis parece mucho más avanzada que en el fútbol. “María tiene once años, y por su nivel, el entrenamiento no sólo necesita exigencia, sino también correcciones muy similares a la de los profesionales. Es muy importante que desde chica salga con una técnica pulida, que se la trabaje buscando la mayor perfección posible. El talento lo tiene, pero el trabajo es tan importante en los chicos que termina haciendo la diferencia no sólo en esta edad, sino también a la larga”, cuenta Pablo Vallelonga, entrenador de María Figueroa, número uno del país en tenis en la categoría sub 12. Observando el entrenamiento de la pequeña rosarina, se nota continuamente que el profesor no deja nada al azar en cada ejercicio. Desde el movimiento de brazos hasta el de piernas, desde la posición en la cancha hasta el gesto corporal son motivos de charlas entre ambos.
Un ejemplo más de la minuciosidad del entrenamiento en el tenis lo demuestran los distintos ejercicios extra tenísticos, al hacer continuos trabajos para desarrollar los reflejos y la visión, algo que no se ve muy a menudo en deportes como el fútbol: “Ponemos a los chicos a un nivel de exigencia física grande, con muchas pulsaciones, muy agitados, e inmediatamente después lo llevamos a hacer en computadora trabajos de visión, pulso y sensibilidad”, relataba Jorge Pratolongo, especialista en el entrenamiento visual aplicado al tenis en una cátedra para profesores de todo el país.
De esta manera, y con deportes como el tenis como bandera, queda en evidencia que un entrenamiento específico, bien programado y detallista en cada parte del juego desarrolla a los chicos y los sitúa en un alto nivel. A diferencia del fútbol, en otros deportes no todo depende del talento natural individual, sino que se trabaja para explotarlo, y por eso, en los últimos años, en un país que tiene a la pelota como religión, tanto el hockey como el básquet y el tenis se han colocado en el podio mundial gracias a su continuo trabajo y la capacidad de sus profesores.
Mientras tanto, en el juego más popular del país, el avance de los entrenamientos parece estancado, y más allá de los buenos resultados individuales y no tanto grupales, es hora de mirar hacia los costados y comenzar a pensar qué se esta haciendo mal, o simplemente, el porqué se sigue entrenando de la misma manera que desde hace décadas, cuando en los otros deportes, los sistemas de entrenamientos y la importancia en la técnica avanzan a pasos agigantados. El cambio parece necesario, de manera contraria, siempre dependeremos de que nazcan cracks como Messi, Riquelme o Aimar, que hacen de su talento un arte.