07 junio 2010

Fútbol

GENERAL LAGOS, SANTA FE
Un pueblo que crece
mediante el fútbol
En una pequeña localidad, el club cumple un rol fundamental
y une a sus habitantes mediante la pasión de los tablones

(Por Matías Martínez) Los grandes inventos nacen de una pequeña idea. Se gesta, se cultiva y finalmente se va dibujando un bosquejo lleno de esperanza con el afán de hacer de un proyecto un final feliz. Así fue que en General Lagos, un pueblo ubicado 25 kilómetros al sur de Rosario, la ilusión de volver a tener un club de fútbol de a poco se fue transformando en una realidad que cambió a la localidad en este 2010.

“El proyecto fue impulsado por César Gigli, un chico que viene trabajando en la comuna y está muy metido en lo que es el deporte del pueblo. Nosotros, junto con la comisión directiva, nos reunimos varias veces con él y con el señor Fernando Muñoz, el gerenciador que propuso Gigli, y después de tanto hablar decidimos encarar el proyecto para que el Club Libertad vuelva a tener un equipo de fútbol jugando la Liga Regional del Sud”, cuenta José Ángel Nucci, presidente del club. Con el tenis como el único deporte que ofrecía el pueblo para entrenar regularmente y competir en todos los niveles y edades, la ausencia de actividades organizadas no sólo era notoria, sino que mostraba la necesidad de un cambio casi urgente. Es por esto que a mediados del 2009, César Gigli, conocido como “Chepu”, y varios compañeros de la Secretaría de Promoción Juvenil (plan lanzado por la Comuna con la intensión de promover actividades para los menores) comenzaron a idear el retorno del Club a la liga de la región.
A casi un año del nacimiento de esa idea, y tras mucho trabajo y horas de sacrificio con el afán de convertir esa intención en un hecho, Libertad ya forma parte de la Liga Regional del Sud, cuenta con un plantel para la primera división y otro para la reserva, categorías menores y un equipo de trabajo integrado por profesionales en la materia. Además, desde que se aprobó el proyecto, se comenzó a hacer la cancha principal, que recién va a ser inaugurada en la temporada que viene.
Sin embargo, y más allá de la importancia que tiene el deporte por sí solo, la vuelta a la Liga ha generado un cambio casi radical en este año. En una localidad con raíces italianas bien arraigadas, con viejas costumbres y hasta por momentos retrógrada, el fútbol sirvió y sirve en cada fin de semana como lugar de encuentro y reunión para gran parte de los habitantes. Durante esos noventa minutos, todas aquellas “diferencias”, tanto económicas, culturales y sociales, que se encargan de mantener a flor de piel y mostrar continuamente los nativos del lugar, y todo el resentimiento que les genera esta actitud a los nuevos laguenses, en especial a los adolescentes, pasan a un segundo plano, y aunque sea por un par de horas a la semana, el pueblo se vuelve homogéneo.
“Con esto del fútbol la gente se acerca mucho más al club, se incrementaron los socios. Antes había gente que no participaba de las reuniones y fiestas que armábamos, sin embargo, ahora todos quieren ayudar y apoyar al equipo. La verdad unificó mucho el tema de tirar todos para el mismo lado y querer que a los chicos que juegan les vaya bien”, sostiene el presidente de la institución. Y no es para menos. Desde que comenzó el campeonato, a fines de febrero, el club armó distintas cenas por diversos motivos, pero con el mismo objetivo: juntar dinero destinado al fútbol y reunir gran parte del pueblo. Y los resultados están a la vista: en cada una de ellas se incrementó la cantidad de personas que asistieron y el grato desinterés a la hora de ayudar y aportar en lo que se necesite.
Asimismo, el cambio no es exclusivo de la hinchada, sino que también en el campo de juego. En el equipo que juega en primera, la unidad se ve dentro y fuera de la cancha, y esas peleas personales que arrastraban algunos jugadores ya forman parte del pasado. De esta manera, quedó demostrado nuevamente que el deporte es uno de los factores sociales más importantes en Argentina, y que no importa si actúa en una ciudad con millones de personas o en un pueblo de 3500 habitantes, el deporte, fundamentalmente el fútbol, es un generador de masas, y como tal debe pensarse.
Ahora, el gran desafío, tanto de la comisión del club como de la comuna, será aprovechar este momento de unidad para terminar de hacer de General Lagos un pueblo librado de prejuicios arcaicos y con verdaderas miras al futuro. De manera contraria, el progreso como localidad se verá trunco nuevamente, y esas viejas ideas que tienden a dividir saldrán nuevamente a luz.