28 junio 2010

Investigación

Trabas para el estadio
de Coronel Aguirre
En medio de una guerra de poder, se encuentra el Club de
Villa Gobernador Gálvez, qué aún no ha decidido su suerte


(Por Melina Arroyo, Rocío Galán y Daniela Rodríguez) Coronel Aguirre es el club de barrio más representativo y con más difusión de la ciudad de Villa Gobernador Gálvez. Tiene 85 años y una rica historia deportiva, tal es así que tuvo tres participaciones en el Torneo Argentino C de la Asociación del Fútbol Argentino. Su nombre alcanzó a tener más repercusión a partir del salto a la fama del jugador del Napoli de Italia, Ezequiel Lavezzi, quien se gestó futbolísticamente en Aguirre. Además es continuo proveedor de jugadores a clubes de Buenos Aires. Un ejemplo de ello es el joven Joel Acosta, quien por estos días se encuentra en las divisiones menores de Boca Juniors, y a lo largo del año varios veedores de instituciones porteñas se acercan a la entidad en busca de futuros cracks.

Su actual presidente es Diego Lavezzi, hermano de Ezequiel, que elaboró en el 2008 el proyecto para el nuevo estadio del club, con capacidad para 12 mil personas, con locales comerciales y centros de salud. El mismo se haría en la intersección de las calles Buenos Aires y Filippini. Los fondos para la construcción saldrían de inversiones de empresas privadas, ventas de plateas y palcos, ventas de locales comerciales y 85 mil pesos que se cobró por la venta de Ezequiel Lavezzi al exterior por derechos de formación.
Desde un primer momento, la Municipalidad brindó su apoyo al proyecto y se comprometió a contribuir con Diego Lavezzi. Pero lo cierto es que desde que se presentó, todavía no se pudo concretar, no por falta de aportes económicos, sino por la tardanza de los trámites “burocráticos” que demanda el municipio. En primera instancia, el gobierno local puso como excusa que el estadio no se podía levantar en esos terrenos, por lo que quería trasladarlo a otro lugar, un basural, lejos del barrio Coronel Aguirre, donde el club tiene toda su historia.
Sin embargo, versiones políticas aseguran que el propósito del intendente era utilizar los terrenos del nuevo estadio para la instalación de un centro comercial, que le redituaría más ganancias para su gestión, cosa que no haría la construcción de un estadio de fútbol, una entidad civil no comercial.
Una vecina del barrio y socia del club rojo y verde, Eliana Cardenes, expresó su indignación ante esta situación de no poder jugar de local en su propia cancha. “¿Por qué al club General Paz le dejan hacer la cancha en un lugar que es reserva natural y que es peligroso por los cables de alta tensión que hay ahí, y sin embargo la Municipalidad le habilitó el lugar? Y a Coronel Aguirre que tiene todo en regla, y el terreno propio, hace dos años nos tienen a las vueltas -declaró-. No tenemos nada en contra de General Paz, es más, está bueno que los clubes de Villa Gobernador Gálvez progresen, pero ¿por qué a Aguirre no lo dejan crecer?”. María Belén Caballero, hincha del club, agregó también: “Estamos hartos de las idas y venidas del intendente, nosotros sabemos que le tiene bronca a Diego, pero el club no tiene la culpa”. Por otro lado, Lucas Granati, vecino del barrio Coronel Aguirre, sostuvo que “la cancha se tendría que construir en un barrio alejado de la ciudad, porque así los delincuentes de la hinchada no podrán hacer los destrozos de siempre”.
Por su parte, el presidente del club sostiene que no conoce las verdaderas razones por las cuales no le otorgan la habilitación, pero sospecha que las causas son “políticas”. “No entiendo por qué hay tantas trabas conmigo, yo no estoy metido ni en política ni nada que se le parezca –aseguró Lavezzi-, yo sólo quiero que Aguirre crezca porque Aguirre es de la gente, no mío”.
Sin embargo, en las últimas elecciones, Pedro Jorge González, ex intendente de la ciudad y diputado nacional, se lanzó a una nueva candidatura a intendente y Diego Lavezzi como concejal de su partido. El resultado fue la victoria del actual mandatario Jorge Murabito, por lo que Lavezzi quedó “pegado” al partido rival. “Yo no estoy metido ni con el Gordo (González) ni con Murabito”, argumentó Lavezzi.
Por esa razón, los allegados a la institución deportiva piensan que el intendente retrasa el comienzo de las obras. Primero por el terreno, luego por negarse a la instalación de una sucursal de la cadenas de supermercados Wall Mart, que aportaría gran cantidad de dinero no sólo para el club, sino que generaría fuentes de trabajo para vecinos de la zona. Esto derivó en la indignación de los vecinos y socios de la entidad. “Él no entiende (por Murabito) que ese proyecto hubiera favorecido no sólo al club, sino que a la ciudad misma, porque era una fuente importante de trabajo”, explicó el hermano del jugador.
Por otra parte, los hermanos Lavezzi crearon un comedor comunitario al que llamaron “Asociación Niños del Sur” (Ansur) con el fin de ayudar a niños y adolescentes carenciados. “En él se les brinda asistencia integral, servicio de almuerzo, apoyo escolar, asistencia psicológica y médica, actividades recreativas, artísticas y deportivas. Trabajamos en forma coordinada con la Escuela Nº 1281 porque creemos que la infancia y la educación son dos pilares para el desarrollo humano”, explicó Ezequiel Lavezzi en un comunicado que fue leído durante un almuerzo de Ansur. Para dicho comedor, tampoco cuentan con la habilitación necesaria por parte del municipio, a pesar de tener todos los papeles pertinentes y hacer un bien a la comunidad. ¿Por qué? Porque las connotaciones políticas se sobreponen al bien común de todos. “En Ansur tenemos todos los papeles en regla, no entendemos por qué tantas trabas”, reiteró el presidente del club.
Por su parte, el subsecretario de deportes de la ciudad, Juan Carlos Fiori, expresó que el estadio se levantará "en un barrio carenciado y que con esto se desarrollará en todo sentido". Además, agregó que será no sólo de utilidad deportiva, sino que también será social. Murabito expresó que su gestión le da mucha importancia a la política deportiva porque “si crece el deporte, crece la sociedad”. Esos dichos fueron en un almuerzo por el aniversario del club Social y Deportivo Junín (debido a que se negó a dar una entrevista personalizada para dar explicaciones sobre el tema), a quien se le cedió unos terrenos municipales para que tengan su propia cancha. Lo mismo hizo con un joven club, Internacional, al que le prestó, por un plazo de cinco años, las instalaciones del viejo Club LT3, de la ciudad. ¿Por qué no entrega una simple habilitación para el nuevo estadio de Aguirre?
Por otro lado, el próximo año, serán las elecciones que renovarán la comisión directiva de Coronel. Sergio González es quien encabeza la oposición de Diego Lavezzi, con quien trabajó en la comisión directiva pero salió de allí por “pensar de manera diferente con Diego”. Ahora, está aliado políticamente con Pedro Jorge González. De hecho, el sábado 5 de junio se realizó una cena homenaje a ex jugadores a la cual asistió el ex diputado y brindó un discurso en apoyo a “los muchachos que quieren al club”. El ex disputado nacional, expresó que el club es muy importante para la ciudad, y que por eso mismo lo conforta mucho el hecho de que hombres que aman a la institución estén luchando para su crecimiento. En dicha cena, el intendente estuvo invitado pero no asistió porque estaba anoticiado de la presencia de su rival político. Algo que molestó a muchos porque los enfrentamientos políticos se entrecruzan con los intereses de un club social y deportivo.
Las cartas están echadas, sólo por ahora, porque las alianzas políticas se arman y desarman según la conveniencia del momento. Diego Lavezzi, quien estaba ligado a Jorge González, ahora se encuentra solo en esta lucha política. Jorge Murabito, parece estar esperando a ver cuál es el mejor postor, que por ahora no parece ser Diego Lavezzi. Miguel González intenta abrirse camino de la mano del ex intendente. En el medio de la batalla, hay un estadio que nunca se construyó y la ilusión de la gente que quiere ver a su equipo jugar en su cancha.