30 agosto 2010

El Trinche de Tablada

SU FÚTBOL HIZO HISTORIA
Algunos insisten con
que fue mejor que Diego
El ícono Charrúa, Tomás Felipe Carlovich marcó un antes y
un después en el fútbol de Rosario. Un jugador exquisito


(Por Nicolás Filomeno) Potrero, jerarquía, maestría y calidad son sólo algunos de los adjetivos que definen a Tomás Felipe Carlovich. Con 61 años y fiel a su estilo, empapado de humildad, “El Trinche” repasó sus vivencias como jugador y persona en un ambiente de tranquilidad, acompañado por amigos del fútbol y la vida

 El inolvidable zurdo rosarino, y menor de siete hermanos, tuvo sus inicios en Rosario Central, donde jugó apenas un partido oficial. Después pasó a Central Córdoba, equipo con el que logró el campeonato en 1973. Luego recaló en Independiente Rivadavia de Mendoza y finalmente volvió a la entidad charrúa para conseguir el ascenso en 1982 con casi 40 años.
 “No soy más ni menos que nadie –dijo Carlovich-. Sólo jugaba el fútbol que me gusta a mi”. Criticado muchas veces por no correr demasiado, Trinche demostraba no necesitar demasiado recorrido para desplegar su bonito juego. A propósito, el ex jugador manifestó que “en la actualidad estaría jugando tranquilamente”. Priorizaba la ductilidad y el excesivo buen manejo de pelota aunque siempre acompañó a sus cualidades con la potencia y la fuerza de brazos. “En el potrero todo se aprende”, aclaró Carlovich. Fue un exquisito, un distinto dentro del viejo y lejano profesionalismo futbolístico.
 Con Central, Carlovich debutó ante Los Andes en forma oficial. Luego participó en un amisto frente a Peñarol en Montevideo y después de aquel cotejo se “alejó por ciertas cosas” del Canalla y recaló en el club de sus amores, Central Córdoba. Luego pasó por Independiente de Rivadavia, en donde formó parte de un gran equipo. Con respecto a su paso por La Lepra mendocina, Carlovich expresó: “Fue una etapa muy linda de mi vida. Estuve dos años ahí y la gente, hasta ahora mismo, me reconoce”. Además dejó en claro, entre risas, que tiene “grandes amigos y todo pago en Mendoza” y advirtió que si los llama por teléfono lo esperan “con todos los chiches”.
 “Extrañaba el barrio, la familia, las cosas que siempre están al lado de uno. Algo que ahora no pasa”, aseguró Carlovich al preguntarle el por qué de su vuelta a la entidad charrúa. Antes de su regreso al conjunto de Tablada, Trinche tuvo un paso por Colón de Santa Fe aunque no tuvo demasiada continuidad en primera división por “una serie de lesiones”.
 Un jugador cargado de anécdotas, que sólo se dan a conocer por algunos comentarios de sus amigos, marcó momentos inolvidables en el aficionado rosarino dentro de un campo de juego. Carlovich fue de la partida, acompañado por cinco jugadores de Newell’s y cinco de Central, en un partido amistoso disputado entre un combinado rosarino y la selección nacional en 1974. Trinche, junto a Mario Alberto Kempes y Mario Zanabria, entre otros, se encargaron de darle una lección de fútbol a la selección Argentina ganándole por 3 a 1 en cancha de Newell’s. “Hicimos un buen partido. Se dio, salió. Con los jugadores que tenía al lado mío era para no desentonar. Podía jugar con los ojos cerrados”, expresó Carlovich con mesura y sin bajarse de su interminable carro de la humildad. Fue tan bueno aquel partido del ex Central Córdoba que el entrenador nacional, Vladislao Cap, le pidió a su par rosarino que saque al Trinche en el entretiempo para no pasar más vergüenza.
 Pese a ser reconocido por sus aventuras, caños de ida y vuelta y los goles que vislumbraban a miles de rosarinos, Carlovich manifestó: “El fútbol me ha dejado muchos compañeros y amigos, esa es mi gran anécdota”. Además al preguntarle si podía relatar aquel recordado gol frente a Almagro en el partido final para el ascenso del Charrúa, el volante, en un tono familiar, dijo: “No puedo explicarlo. Yo soy horrible, no se si le pegué al arco o qué”.
 Persiguiendo el perfil de maestro y enamorado del fútbol de viejas épocas, avergonzado ante las cámaras y los grabadores, Trinche le cedió la palabra a su amigo el “Tano” Forla quien remató la nota asegurando que “Maradona fue el clon de Carlovich”. Dato que confirmó el propio Diego cuando fue contratado por Newell’s en 1992. Un periodista le confesó su orgullo por recibir en Rosario "al mejor jugador" y el 10 respondió: "El mejor jugador ya jugó en Rosario y es un tal Carlovich".