23 agosto 2010

Investigación

Temperley y su dilema:
el básquet femenino
El club todavía no le encuentra una solución a la inclusión
de esta disciplina, que genera desacuerdo entre los socios

(Por Alejandro González y Emmanuel Roldán) El Club Atlético Temperley, ubicado en calle Ayacucho 2167 de la ciudad de Rosario, es una institución vinculada pura y exclusivamente al básquet desde hace más de 80 años. Si bien en sus instalaciones cuenta con una pileta de natación y salones donde se pueden tomar clases de gimnasia, el deporte preferencial que apasiona a todos sus socios es el basketball que los reúne en su mayoría los sábados cuando su equipo hace las veces de local. Sin embargo, hace poco más de 5 años apareció otra actividad que, si bien está vinculada a su deporte, trajo muchos conflictos y contradicciones entre los asociados, pero principalmente para cada integrante de la comisión directiva del club. El básquet femenino llegó a Temperley y a partir de ese momento todos sus integrantes comenzaron a experimentar nuevas sensaciones que trajeron a maltraer a más de uno.

El primer hecho conflictivo se presentó porque el club cuenta con una sola cancha para que practiquen todas sus categorías y a todas ellas hubo que sumarle cuatro más femeninas: Pre Mini, Mini, Sub 13 y Sub 15. Evidentemente los encargados debían reorganizar las estructuras para que los entrenamientos se pudieran llevar a cabo sin ningún problema, pero esto no generó inconveniente alguno, sino que el problema fue básicamente la falta de costumbre que tenían los hombres al ver cómo un grupo de chicas utilizaban la cancha de básquet. Verónica Morcique, la entrenadora de las categorías femeninas más pequeñas fue una de las principales perjudicadas ante esta situación. “Cuando los chicos necesitaban ajustar alguna cuestión táctica no importaba si estábamos practicando nosotras, nos sacaban la cancha o nos dejaban solamente la mitad, de esa manera no podíamos seguir”, explicó. Además agregó que una de las soluciones sería que Temperley pueda hacerles lugar a las mujeres en la institución. Es decir: exige de alguna manera que ellas puedan tener su propia cancha para poder entrenar en el momento lo deseen.
Según fuentes allegadas a la comisión directiva, el tema está tratándose, pero se dificulta por el alto valor que significa construir una segunda cancha, y además teniendo en cuenta que se tendría que realizar en un segundo piso sobre el estadio actual.
Considerando las diferentes versiones que circulan en la institución acerca de este tema, se puede decir que el problema es mucho más profundo de lo que a simple vista parece. Históricamente la comisión directiva del club careció de presencia femenina, y ésa es la principal causa por la cual muchos directivos y los mismos socios aún no se adaptaron al proceso de la evolución que vivió la sociedad en los últimos años. Esto se ve reflejado en el añejo estatuto que posee Temperley y que hace referencia a que las mujeres sólo pueden aspirar a cargos bajos y quedan excluidas de llegar a puestos como presidente, vicepresidente, tesorero, etc.
Los rumores que se habían manejado dentro de los pasillos del club era que esto iba a cambiar y que las mujeres iban a tener la misma prioridad que los hombres. Sin embargo, esta cuestión quedó totalmente descartada, luego de que Hernán de Virgilio, el actual tesorero del club, afirmó que el estatuto no se modificó en ningún punto, sino que el mismo aclaraba que puede haber mujeres dentro de la comisión pero que las mismas sólo pueden aspirar al cargo de vocal. En la actualidad, Virginia Menéndez es una de las vocales del club.
Menéndez no sólo cumple dicha función en la comisión, sino que también es la hija de un dirigente de alto cargo en la institución. Esta situación es un tanto contradictoria, ya que por un lado la comisión después de tanto tiempo aceptó a una mujer como integrante de la misma pero también se puede entender que las decisiones de Virginia Menéndez no van a ser tan influyentes, no sólo por el cargo que mantiene siendo vocal sino porque pertenece a la familia de Carlos Menéndez, secretario del club. De esta manera, el estatuto es cumplido en todas las de la ley, ya que tienen presencia femenina entre sus integrantes, aunque no influya en las decisiones futuras que tomen los mismos.
A raíz de todo esto se puede ver que el panorama para el básquet femenino en Temperley es un tanto desalentador, o por lo menos se ve que tiene un futuro incierto. Más teniendo en cuenta lo que confirmó Kraier Uriel, integrante de la comisión: “La comisión todavía no tomó ninguna decisión, porque por un lado el básquet femenino merece tener más importancia dentro del club, pero al mismo tiempo, el socio expresa que su mayor interés es el básquet masculino, como sucedió históricamente”. Esto se puede apreciar en una de las redes sociales que posee el club, donde los socios no sólo expresan su disconformidad ante el básquet femenino, sino donde también realizan encuestas, en las que cada uno muestra su interés en las actividades de la institución, y en las que se puede apreciar que el básquet femenino no está dentro de los planes de los asociados.
Ya quedaron atrás los tiempos donde las mujeres no tenían demasiada influencia dentro de la sociedad. Al parecer, el Club Atlético Temperley es una excepción a la regla, donde todavía no se aprecia la evolución que existe en los demás ámbitos sociales, donde las mujeres tienen el mismo protagonismo que los hombres.
Los directivo del club deberán tomar las decisiones acertadas, ya que no se trata sólo de un deporte, sino que es una evolución inevitable por la cual ya deberían haber pasado. Los socios, por su parte, deben adaptarse no sólo al contexto, sino también a su situación.