GRAN TAREA DE LOS BIGUA
Como el ave Fénix
(Por Francisco Soler Keller) Las oportunidades que nos permiten crecer vienen acompañadas de un doble sacrificio, así por ejemplo, dentro de una empresa ganar un ascenso implica una doble responsabilidad y tener que seguir preparándose para seguir creciendo dentro del empleo. En el deporte pasa algo similar puesto que subir de categoría o bien cambiar de asociación (siempre y cuando sea una más competitiva) implica un entrenamiento más duro, más exigente y más serio. Esto ocurrió en un club de rugby muy modesto de la ciudad de San Pedro, Tiro Federal, que luego de participar por más de diez años en el torneo de la Unión de Rugby del Oeste de Buenos Aires (Uroba), decidieron hacer un salto de calidad e inscribirse en la Unión de Rugby de Buenos Aires (Urba). Esta importante decisión fue tomada luego de haber salido campeones cinco veces consecutivas en el torneo del Oeste y notar que los equipos de esa liga no eran del todo competitivos para su plantel.
A pesar de las trabas que puso la Unión del Oeste en un principio (pretendía que le paguen 80 mil dólares para desafiliarse), Los Biguá se pudieron desprender de la misma e ingresaron en una de las uniones más importantes del pías. Previamente a la aceptación de las autoridades de la Urba, el equipo sampedrino debió estar un año a prueba. En este período se enfrentó a la mayoría de los clubes en las categorías M16, M17, M19 y Primera. A pesar de ser notoriamente inferior a los clubes con los que se enfrentaba (ya fuera por infraestructura o capacidad y cantidad de plantel), el equipo de San Pedro obtuvo grandes resultados consiguiendo un 75 por ciento de victorias.
Al momento extraordinario que atravesaba el Tiro Federal con el equipo Los Biguá, se le sumó una complicación. Muchos de los chicos que habían salido pentacampeones en la unión anterior, dejaban la ciudad para irse a estudiar una carrera universitaria. A pesar de esto, el conjunto de San Pedro realizó una magnífica actuación que le permitió ingresar en la Urba.
“La ausencia de los chicos fue importante pero en la cancha no se notaba porque a pesar de que no entrenaban con nosotros nos conocemos de chicos y eso hace que sea más fácil entendernos dentro del campo de juego. Si bien estaban imposibilitados de entrenar en la semana, cuando llegaba el domingo viajaban con nosotros para dejar todo dentro de la cancha. En ese sentido todos somos iguales, sentimos el rugby de la misma manera”, aseguró Gonzalo Clementín, wing de la primera división.
Cuando llegó la noticia de que el Tiro Federal había ingresado en la Unión de Buenos Aires, su entrenador Juan Martín Romagnino comenzó a diagramar el entrenamiento para la nueva campaña. La pretemporada no fue tan exigente, puesto que la intención de ésta fue mejorar e igualar las condiciones físicas de todos los jugadores. Pablo Tapia, ala de Los Biguá, manifestó que a pesar de la exigencia que suponía el nuevo certamen no aumentaron la carga horaria de los entrenamientos. Esto de debe a que muchos de los jugadores trabajan o estudian y por esta razón es muy difícil sumar un día de entrenamiento.
“Aunque seguimos entrenando dos horas, tres veces a la semana, las prácticas se hacen un poco más duras por el hecho de que nosotros, los jugadores, lo hacemos más a conciencia y tratamos de hacerlo lo más profesional posible porque sabemos que el campeonato es largo y los equipos son muy duros”, dijo el ala izquierda del Tiro Federal.
Con respecto a la parte técnica, Clementín aseguró que es una de las cosas a las que más importancia le dan ya que en la Urba todos los equipos tienen un gran juego de manos, por lo que se vieron obligados a mejorar ese aspecto del juego para poder encarar los partidos de igual a igual. Para finalizar manifestó que es una de las cosas que más se tarda en perfeccionar pero que se trabaja duro para llegar al punto máximo y ser lo más prolijos posible.
Más allá de las exigencias que se hacen a la hora de entrenar o los sacrificios de los jugadores para poder estar en una competencia de gran nivel, todo el equipo del Tiro Federal se une en cada entrenamiento, en cada viaje y en cada partido para alcanzar un objetivo común: el ascenso a una categoría superior. Volviendo a la analogía, a la comparación del deporte con el trabajo, a este equipo de rugby de San Pedro se lo puede comparar con un simple cajero de Banco que merecidamente se ganó un ascenso y que ahora está trabajando y capacitándose de la mejor manera para llegar a ser tesorero de la institución.