La importancia de la
fisiatría al servicio
del desarrollo físico
(Por Angelo Lazzaretti) La cuestión física es sin duda uno de los factores claves en el desarrollo deportivo de una persona que aspira a convertirse en un profesional. Un profesional que se encuentra siempre en riesgo de enfrentar lesiones que son inevitables dentro de la alta competencia, y sobre todo cuando se habla de un jugador que se encuentra en sus primeros años de carrera, donde el crecimiento físico no es completo y las exigencias pueden ser perjudiciales para un cuerpo en desarrollo.
El crecimiento de la persona en los años de niñez y adolescencia es determinante para la misma. Queda fuera de discusión, sobre todo, si esa persona comienza a establecerse en el plano deportivo en busca de un futuro profesional. Es por eso que los primeros años, es decir los primeros entrenadores y los primeros preparadores físicos de cada jugador, determinan mediante sus métodos el potencial desarrollo deportivo del jugador en cuestión.
El tenis y el rugby son deportes con diferencias elementales en su juego. Por un lado el tenis, deporte individual que apunta a una vida en solitario y en la cual el deportista tiene que acostumbrarse desde temprana edad. Por otro lado el rugby, con una identidad de compañerismo más que establecida, a tal punto que los equipos se convierten en grupos inseparables, hecho que también se relaciona estrechamente con las características del juego en sí, ya que es quizás el deporte en el cual el equipo siempre es más importante que la individualidad.
Un deportista se integra al plano profesional generalmente entre los 16 y 21 años, dependiendo del deporte. Esta etapa es clave para el desarrollo físico de la persona, y como ya se dijo, sobre todo para un deportista. Al iniciarse en el profesionalismo, las exigencias crecen y el desgaste y la entrega que debe realizar el jugador es altísimo. De esta manera, las lesiones de un cuerpo en desarrollo tienen mayor grado de probabilidad en contraste con un deportista con una determinada cantidad de años en competencia. Hay dos casos característicos de lo dicho, el de Julián Guarnieri y el de Ariel Bufardo, aunque con diferentes realidades.
Guarnieri es un tenista que se encuentra en pleno comienzo en la actividad profesional, compitiendo por los primeros puntos para la Asociación de Tenis Profesional. El jugador sufrió en un accidente de tránsito la quebradura de su tibia y peroné y se encuentra en su octavo día de rehabilitación, a la espera de al menos tres meses de trabajo en su pierna con el objetivo de volver a tomar la raqueta con toda la fuerza física necesaria y evitar inconvenientes futuros. Al respecto, el tenista muestra una tranquilidad madura y se aleja de los pensamientos negativos, mientras desarrolla su primer mes de rehabilitación en Venado Tuerto, para continuar luego en la ciudad de Rosario.
El otro caso es el de Ariel Bufardo, jugador de rugby con proyección profesional e integrante de Los Pumitas, selección juvenil argentina, quien sufrió hace dos años una lesión en su rodilla derecha de la cual no pudo recuperarse plenamente y se enfrentó a una seguidilla de parates que lo marginó finalmente de la actividad. El ex jugador dijo al respecto que “se hace muy difícil cuando la lesión acompaña y no se sabe cuándo va a volver a aparecer”.
Esta cuestión es clave a la hora de pensar en la rehabilitación de un músculo, ya que la falta de cicatrización produce una fibrosis que, como indican desde el Centro de Ortopedia y Traumatología de Rosario, “es la formación en exceso de tejido fibroso en un órgano como consecuencia de un proceso reparativo o reactivo, en contraposición a la formación de tejido fibroso como constituyente normal”. Lo que indica esto es que al desarrollarse una fibrosis, la posibilidad de que la lesión vuelva es constante, a tal punto que un mismo músculo puede desgarrarse en reiteradas ocasiones y cada vez con mayor facilidad.
Así, entra en juego la capacidad de los médicos que se encargan de establecer la guía terapéutica que acompañará al jugador durante los meses en que debe realizar la recuperación, aunque sobre todas las cosas está la responsabilidad del deportista de llevar a cabo dicha guía.
La medicina física, conocida como Fisiatría, es un área relativamente nueva de la medicina aunque sus precedentes datan de la antigüedad. Basados en frotamientos enérgicos en zonas adoloridas, en la aplicación del frio y calor que la naturaleza brindaba o en estudiadas posiciones y movimientos, el Kung Fu chino y la terapia hindú son los primeros vestigios de una actividad que cobró gran relevancia e importancia durante la segunda mitad del siglo XX y continúa su auge e importancia tanto en el plano deportivo como en la vida cotidiana.
La Fisiatría integra a profesionales que desde sus especialidades ayudan al paciente a un aprendizaje en sus movimientos. Dentro de dicha disciplina se encuentran kinesiólogos, terapeutas, fonoaudiólogos, psicólogos, asistentes sociales, enfermeras de rehabilitación, médicos especialistas en patologías, psiquiatras y ortoprotesistas. Sin embargo, cuando se habla de la rehabilitación de un chico que no supera los veinte años, la importancia del soporte afectivo, ya sea familiar o del sector que llegue, es superlativa.
Son muchos los chicos capacitados deportivamente que quedan en el camino a causa de lesiones que no son bien curadas. Esto se debe al mal trabajo de parte del médico o del mismo paciente, más allá de las diferentes capacidades físicas que tiene cada persona. Sin embargo, no es un detalle destacar que la exigencia que propone el deporte profesional es cada vez mayor y en muchos casos los tiempos de rehabilitación se acortan, y así las lesiones no terminan de recuperarse.