El “Gallo” Pucheta
se quedó con el combate
disputado en Ramallo
(Por Germán Rodriguez) Siendo las 20 del día sábado 17, la gente de Ramallo comenzaba a llenar las gradas del gimnasio del Club Social Ramallo, para ser testigos de la gran velada boxística que se viviría ahí. De a poco las tribunas se iban llenando y los aficionados comenzaban a entrar en ambiente y esperaban con ansias la hora en que el púgil oriundo de la ciudad subiera al ring y deleitara a su público con su pelea. Estaba todo dado para vivir una gran velada.
Las dos primeras peleas previas al gran enfrentamiento entre el local, Rodrigo el “Gallo” Pucheta y el nicoleño Fabián Martínez, sirvieron para que la gran afición entrara en clima y sufriera menos la espera para el combate. Era obvio que todos estaban esperando eso, el gran enfrentamiento entre el “Gallo” y Martínez.
De a poco la hora se acercaba y la gente se ponía cada vez más ansiosa por ver a su púgil. Eran las 22 y ya estaba todo dado para que el combate comenzara. Los jueces ya estaban ubicados en su lugar, el árbitro en el cuadrilátero y la voz del anunciador de la pelea lista para presentar a los dos boxeadores que darían fin a la gran noche. Y así fue, era tiempo de que los púgiles entraran al ring para dar comienzo al combate. El primero en ser presentado fue Fabián Martínez, que contaba con una gran parcialidad volcada a su favor que había llegado desde San Nicolás para apoyarlo. Pero el gimnasio estalló cuando fue presentado el local, el favorito de la gente de Ramallo, el “Gallo” Pucheta que se vio sorprendido por la cantidad de gente que se encontraba presente apoyándolo y alentando por el.
Era hora de dar comienzo al combate, los púgiles se saludaron y el árbitro dio comienzo a la pelea. Los primeros rounds fueron muy parejos, ninguno de los dos podía aplicar golpes certeros a su rival, lo que hacía de la pelea un combate aburrido y poco emocionante para el público. Pero los que sufrían de una manera impresionante eran los familiares de los boxeadores, que les dolía cada vez que eran golpeados o cada vez que erraban un golpe que podía ser propicio de un nock out.
En el sexto round la pelea comenzó a volcarse a favor de Pucheta que con un buen ataque y una buena seguidilla de golpes bien aplicados comenzaba a sacar las primeras ventajas. Martínez parecía desconcertado por los golpes del “Gallo” y la gente estallaba cada vez que el local aplicaba un buen golpe. En esa vuelta Martínez cayó al suelo una vez, pero tuvo tan sólo 5 segundos de cuenta y se reincorporó.
El siguiente asalto volvió a ser favorable a Pucheta, a quien se lo notaba muy concentrado y sobre todo decidido a ganar la pelea y no fallarle a su gente. Claramente las tarjetas iban a ser favorables al local por lo demostrado a lo largo de la pelea, pero sobre todo por los visto en los últimos dos rounds, en los cuales había sido claramente superior.
Cuando todo indicaba que la pelea se iba a resolver por puntos, el “Gallo”, en el noveno asalto comenzó una serie de golpes bien pegados que dejaron a Martínez completamente desconectado de la pelea y fue ahí cuando aplicó un gancho en el mentón del nicoleño, quien cayó desplomado a la lona. La gente saltó enloquecida con lo visto, la pelea estaba terminada, Martínez no tenía reacción y el árbitro dio como ganador a Rodrigo Pucheta, quien emocionado fue en busca de su familia y se fundió en un eterno abrazo con ellos.
Con esto se daba punto final a una velada que terminó redonda para la gente de Ramallo que fue con la ilusión de ver ganar al “Gallo” y con el resultado obtenido se fueron muy conformes.