26 septiembre 2011

Fútbol en la costa villense

El torneo de los socios

(Por Nicolás Gabetta) El verde césped siempre invita a soñar. En cualquier contexto y situación, el simple hecho de pisar una cancha de fútbol motiva a cualquier deportista que durante su niñez o juventud fantaseó con triunfar en el mundo de la redonda. Por eso, el Torneo de la Costa, que se juega en el Club Náutico de Villa Constitución los fines de semana, es suficiente pretexto para que aquellos que nunca tuvieron la chance de competir profesionalmente, demuestren todo lo que saben.

Este certamen tiene historia, ya que hace más de una década que se viene disputando. El requisito para jugar es tener antigüedad como socio y, obviamente, haber cumplido los 18 años. Los equipos cuentan con una importante variedad de edades, ya que se debe tener por lo menos dos jugadores de más de 30 años. Y todos están distinguidos por los nombres de los distintos comercios de la ciudad, que pagan la inscripción para ser el correspondiente sponsor del equipo. El torneo se divide en dos zonas de ocho equipos cada una, que juegan sábado y domingo respectivamente. Al finalizar las rondas preliminares clasifican cuatro equipos de cada zona y disputan los cuartos del final, de ahí avanzan en forma eliminatoria hasta conocer el ganador de la versión 2011.
El sábado había dejado sorpresas, ya que el último campeón, Supermercado Alto Paraná, resignó puntos ante el experimentado equipo de Organización Galassi, en un partido que terminó igualado en dos goles. Con ese antecedente, la jornada del domingo estaba a punto de comenzar para completar todos los encuentros de la zona b. Cerca de las 14 horas algunos se mudan de la playa con sus reposeras para ver la jornada futbolística, mientras que otros deciden quedarse tomando sol o disfrutando de las instalaciones del establecimiento. El suelo de la cancha no es el mejor, ya que cuenta con algunas partes donde la falta de pasto se hace evidente.
El puntapié inicial lo dan Panadería Tío Ferro y Johny’s. Los primeros buscan seguir en la punta del certamen, mientras los de camiseta roja aspiran a conseguir su primera victoria en el torneo. En las tribunas, los vasos de cerveza y gaseosa son protagonistas en la calurosa tarde villense. Aunque la concurrencia que rodea la única cancha del club no es masiva, los espectadores se muestran muy compenetrados con el juego y con cada acción que se produce. No hay banderas ni bengalas como se acostumbraba en otros años, pero las frases de aliento que se escuchan desde atrás del alambrado son suficiente motivación para los que ingresan al campo de juego.
El primer tiempo de 20 minutos transcurre con pocas situaciones de gol. Pese a que Tio Ferro tuvo dos remates al arco por parte del mediocampista que lleva la camiseta número 7, fueron de poco peligro para el arco. No así para el Renault Megane que estaba estacionado detrás de la cancha, que recibió un pelotazo en el parabrisas trasero aunque sin causarle mayores consecuencias. Mientras se iba el primer tiempo, en la cancha auxiliar comenzaban a hacer los precalentamientos los equipos de Ideas y Racho argentino, protagonistas del siguiente encuentro. El último partido enfrentaba a Farmacia Del Sarto y Panificación Don Jorge, donde se vio un incremento en la asistencia de público y muchos goles (3-2 para Del Sarto).
La competencia es intensa y aunque todos quieren ganar, la importancia de que sea un club donde todos se conocen hace que la mala intención no se ponga en práctica. Sin embargo, se vieron algunas amarillas por partido. El árbitro Mariano González dejó su huella en el club antes de dar el salto al profesionalismo, aunque acostumbra dirigir las finales que se disputan en el verano. Ahora tiene un reemplazante que busca seguir su camino mientras se va perfeccionando en la actividad.
El torneo está en marcha, de a poco da los primeros pasos. Los socios son los protagonistas de convertirse en el futbolista que tanto soñaron, de defender sus camisetas, brindar un buen espectáculo y buscar el título. Por eso, cada fin de semana se vive en plenitud en la cancha del Club Náutico, donde todos se animan a soñar.