19 septiembre 2011

Investigación

Los padres y la
violencia en el
fútbol infantil

(Por Emiliano Chaui y Francisco Soler Keller) El fútbol argentino está atravesando uno de los peores momentos de su historia, con una liga que cada vez está más nivelada para abajo, y donde su selección no consigue obtener buenos resultados en competencias continentales. Esto se da por la falta de compromiso que se ve por parte de los dirigentes, ya que sólo están dispuestos a tomar medidas siempre y cuando la misma le traiga una remuneración importante a la asociación o incluso a su persona. Lastimosamente el fútbol infantil no es la excepción y atraviesa uno de sus momentos más violentos en la historia.

En contraposición de lo que cree la mayoría de las personas, esto no es a causa de una sociedad cada vez más agresiva, sino que en un 95 por ciento de los casos, los padres son los culpables de generar violencia en los chicos. La manera de afectarlos es inculcarles “el ganar a costa de todo”. De esta manera los niños se sienten presionados e impotentes e incurren en conductas inadecuadas.
El sociólogo Rubén Fraga indicó: “El tema de la violencia debería ser estudiado por especialistas de distintas disciplinas. Pero lamentablemente, como siempre pasa en el país, todo queda en la nada por tener políticas cortoplacistas. Entonces este fenómeno es uno más dentro de un contexto social”. Además agregó que “puntualmente con el fútbol infantil ha habido una transformación muy importante en los últimos 20 años. Antes era una cuestión más natural que los chicos de un entorno familiar jugaran al fútbol, los cuales jugaban por diversión y en contadas ocasiones uno de esos chicos llegaba a jugar en Primera. Pero esto sólo se daba por sus cualidades naturales, de los 20 chicos llegaban uno o dos. Hoy los padres ven ese proceso como una salvación económica. Esto le produce una presión al chico que antes no tenía”.
Al hablar con especialistas en el tema no sólo concordaron en que el mayor culpable de que se generen hechos de violencia son los padres, sino también estuvieron de acuerdo en afirmar que el motivo por el cual los adultos someten a sus primogénitos a conseguir la victoria, dejando atrás los modos, es a causa de una cuestión meramente económica. Olvidándose la parte lúdica del deporte y centrándose en la formación de una prematura estrella del deporte.
El ex colegiado Claudio Martín, actual director de la Cooperativa de Árbitros Rosarinos, aseguró: “Cada padre cree que tiene un Messi o un Maradona, entonces le cargan al chico la responsabilidad de que en cuatro o cinco años debe mantener a toda la familia; por eso dejan de ser partidos de fútbol en los cuales los jóvenes iban a disfrutar del deporte”. También reflexionó que “ellos cargan con esa responsabilidad que no condice con la edad que tienen”.
En relación a esto, Víctor Wells, que tuvo un largo paso como psicólogo en el fútbol infantil, argumentó que “los padres, no se preocupan si su hijo está bien comido o lo que fuere, sólo le interesa que llegue temprano a la practica, rinda en el entrenamiento y que el día del partido haga un gol. Esto finalmente termina generando un peso inapropiado para el menor”.
Además, ratificó mediante una experiencia personal que las presiones del entorno existen. “Por lo general los chicos te dicen esas cosas, obvio que cuando estamos solos, delante de los adultos no dicen nada. Pero cuentan que algunos de los padres o miembros de la familia los presionan”.
Luego continuó indicando que “esta presión es muy grande para la edad, ya que hacen que se pierda una de las etapas más lindas de la vida, divertirse, estar con sus amigos, hacerse nuevas amistades y disfrutar de una actividad física. Esto sería lo único que deberían tener en cuenta los padres cuando su hijo se inicia en el deporte. Y lamentablemente no es así, porque en la mayoría de los casos esa presión se trasforma en violencia, ya que cuando las cosas no le salen o van perdiendo genera que insulte a un rival o pegue una patada”.
El ex director juvenil en la Asociación Rosarina de fútbol, Cristian Gómez, agregó que el rol de los padres va cambiando con el paso de los años. “Hasta la categoría 2002 les dicen a los chicos ‘que se diviertan’. A partir de esta edad, que termina el baby, se insiste más en presionar en la parte deportiva preparándolos para jugar en cancha de once”.
Esta influencia de los mayores también está relacionada con la edad de los mismos. “Los padres más grandes son más compañeros de sus hijos por lo que los chicos son gente más correcta. Por el contrario en un progenitor más joven la forma de crianza es totalmente distinta, ya que sus hijos prácticamente se crían solos porque los padres salen a trabajar. Y por esto, uno se tiene que transformar en técnico, padre y psicólogo en las categorías infantiles”, aseguró Gómez.
En las inferiores las presiones se dan en gran magnitud, pero no son los únicos factores que perjudican a los jóvenes, sino también hay casos en los cuales son hasta obligados a practicar un deporte que no es de su agrado. De esto da cuenta el ex director juvenil de la Rosarina, que fundamentó: “En Adiur tuve que hablar con un padre porque a su hijo no le gustaba el fútbol. Yo lo descubrí porque en las entradas en calor, que yo proponía con otras pelotas, el nene de 8 años se volvía loco con el balón de básquet. Entonces un día le pregunté si le gustaba el fútbol o el básquet y me contestó que le gustaba el básquet. Pero que su padre, aun sabiendo eso, lo mandaba a fútbol”.
Para citar otro ejemplo de la competencia que los mayores les inculcan a los niños, Cristian Gómez enfatizó que la disputa entre categorías aumenta aún más el nivel de violencia en cada chico. “Yo era coordinador de la línea B en Adiur y entrenaba junto a la A. Los mayores desde afuera exigían la competencia de cada chico. Y esta rivalidad encontraba a los padres insultándose entre ellos”, culminó.
Otro de los aspectos que termina generando hechos de violencia es la falta de compromiso de los árbitros a este nivel. Según comentó el psicólogo Wells: “En algunos casos el arbitraje también influye, pero no por un mal fallo, sino por no tener pedagogía en el fútbol infantil, que debería ser un eslabón más de la enseñanza. Los jueces deben estar para explicar las reglas o cualquier duda que le puedan surgir a los chicos”.
Al tocar el tema arbitral uno de ellos salió a contar un caso en el cual fue la víctima de una agresión. El ex colegiado internacional, Claudio Martín, recordó una anécdota que no pasó a mayores en el baby de Newell’s: “Un jugador pegaba mucho y le avisé al entrenador, que en ese momento era Claudio Vivas, que al próximo foul lo iba a tener que reemplazar (porque en esa época no había expulsiones). En la jugada siguiente le pegó una patada a otro chico. Ahí nomás le dije que lo cambiará, se negó y el jugador me pateó. Entonces eché al técnico, al padre y al nene. Después de 30 años, me enteré que ese futbolista era Leonel Scaloni”.
En conclusión, la violencia en el fútbol infantil es un fenómeno que sin lugar a dudas va creciendo, y esto sucede por múltiples factores. Estas consecuencias pueden llegar a expresarse de múltiples formas, la principal es la violencia, pero hay una que es mucho más lamentable. Cientos de chicos deciden abandonar la práctica deportiva y estos efectos terminan afectando la esencia del deporte en las inferiores, que es formar como personas a los más chicos y divertirlos en esta disciplina que tendría que ser sana pero que por culpa de muchos, finalmente no es así.