ROSARIO Y EL PICÓDROMO
Poner manos a la obra
(Por Luciano D'Alessandro) Para los corredores de picadas en Rosario, hoy no existe un lugar específico para ejercer esta actividad, desde el cierre por remodelación del autódromo Juan Manuel Fangio. Y a pesar de que el director de Tránsito Henry Fabro aseguró que: "debido a los controles efectivos que realiza el departamento de tránsito, las picadas clandestinas están controladas y no existen". El piloto Hernán Darío Vacchiano afirmó todo lo contrario: "Hay una necesidad de crear un picódromo para que los chicos tengan un lugar donde correr, porque lo hacen en la calle y se matan". Sin contar los riesgos que corren los transeúntes que son testigos ocasionales de esta actividad ilegal.
Los reclamos que se realizan al municipio en cuanto a la estructura para correr picadas es sencillo: "Se exige que se cree un picódromo, por que desde que se prohibió picar en el autódromo, no hay lugar determinado avalado por el gobierno para ejercer esta actividad" afirmó Vacchiano. Existe una restricción por medio de una cláusula, que una vez aprobadas las obras de remodelación del Juan Manuel Fangio, las picadas allí quedaban terminantemente prohibidas. "Hace más de un año que se viene prometiendo y nunca llega" expresó el piloto. Si bien existe un lugar específico para realizar la obra en calle Ovidio Lagos al 6800, todavía el levantamiento del predio esta en la nada.
Fabro por su parte no ingresó en la polémica por la construcción del predio y afirmó que "desde tránsito sólo se puede acatar lo que se envía del municipio, y que la creación del picódromo tendrá una discusión a nivel consejo. A nosotros sólo se nos informa cuál es el lugar habilitado para esta actividad y en base a eso actuamos" concluyó.
Tanto Vacchiano como el director de Tránsito de la ciudad, coincidieron con la idea de estructura que se les prometió a los corredores de picadas en Rosario: "A la altura de calle lagos al 6800 sobre mano derecha, se realizará un predio que tendrá 700 metros de asfalto y 402 de pista para correr. Los 300 metros restantes de fuera de la pista son para frenado y seguridad de los pilotos y vehículos". Los corredores son optimistas en cuanto a la pronta sanción del proyecto, que impulsa la creación del picódromo Rosario. Aunque desde las entidades oficiales no se animan a brindar un plazo determinado para la creación y finalización de las obras.
Vacchiano es aficionado y piloto rosarino de picadas, sin embargo comentó que: "actualmente estoy yendo a correr a Buenos Aires o también a San Pedro porque aquí en Rosario no hay opción. Igual no convence demasiado por las pocas medidas de seguridad que ofrecen estos dos complejos". Él se desempeña en la categoría libre con un auto Fiat 147, y por supuesto que por no tener la posibilidad de correr en su propia ciudad," los gastos de traslado, mantenimiento, y equipo mecánico para afrontar una competencia se incrementan notoriamente" se lamentó. Y así para todos los pilotos involucrados en este rubro de la competición sobre cuatro ruedas.
En Rosario existen aproximadamente 300 autos, cuyos dueños son aficionados y practican esta actividad entre todas sus categorías, que comprende a los "estandar": autos de calle simples que se utilizan también para correr picadas. Y "libres": autos preparados con cualquier tipo de elemento, para aumentar la aceleración y óptimo funcionamiento del coche. En total Vacchiano asegura que "unas 2000 personas se movilizaban al momento de organizar la competencias en el autódromo, cuando todavía estaba permitido. Y que en la actualidad, el sector de lagos al 6800 no tiene tanta concurrencia por ser un lugar improvisado y con calle de tierra para correr". Por su parte Fabro desconoce que "todavía se sigan ejerciendo las picadas en esa zona" y sólo se limitó a hablar de medidas de prevención y control adoptadas por el departamento que él dirige y representa.
"Las picadas fuera de circuito no se van a eliminar nunca, porque hay gente (en su mayoría jóvenes) que simplemente les gusta correr en la calle" aseguró el piloto, y amplió: "Generalmente los chicos se cruzan y es complicado detenerlos, ya es una cuestión de educación y no tiene solución". Sin embargo al referirse a la zona de La Florida (la más concurrida para correr picadas) elogia el trabajo de control del departamento de tránsito que logró en gran medida eliminar el problema "por ahora".