Olimpíadas Especiales en
la Ciudad de San Genaro
Se celebraron en el marco del 25º aniversario de la Escuela
Nº 2080. Gran convocatoria en una jornada de pura alegría
(Por Santiago Albelo) La mañana del miércoles 12 amanecía con un cielo nuvoso y algo inestable, aunque el verde césped y el colorido de las flores, gracias a la estación primaveral, de la plaza local daban el contexto ideal para una jornada particular. Ellos fueron llegando de a poco. Con una sonrisa, que era el denominador común, tanto en los niños como adultos. Apenas unos minutos después de las 9.30, comenzó el acto protocolar de inauguración de las Olimpiadas Especiales, organizadas en el marco del 25º aniversario de la Escuela Especial 2080 de la Ciudad de San Genaro.
En el lugar, estaban los alumnos de la institución anfitriona y de otras de la región. Vestidos con ropa colorinche, desde naranja hasta azul, con carteles y banderas representativas, con gran ansiedad de mostrarse, divertirse y participar. Siempre con esa tierna risa, de oreja a oreja, que tan bien te hace sentir.
Los niños de la escuela local dieron inicio a la cita realizando una rebuscada coreografía. En la cual utilizaron aros simbolizando los anillos de los Juegos Olímpicos. Eso generó el primer aplauso del público presente. Este acto fue acompañado por la Banda Municipal de la ciudad vecina de Las Rosas, que realizó la entonación del Himno Nacional, posteriormente se prendió la esperada Antorcha Olímpica.
Luego de ello, y en una mañana donde el cielo ya se tornaba gris y el viento comenzaba a soplar, los deportistas emprendieron la caravana hacia el Club Sportivo Rivadavia para empezar a jugar. Porque fueron a jugar y no a competir.
Esas cinco cuadras, pocas pero extensas al fin, estuvieron llenas de flashes por parte de quienes acompañaban a sus queridos participantes. Algunos fueron caminando tomados de la mano, otros corriendo y los menos haciendo renegar a sus maestros. Pero siempre con muecas de alegría en sus rostros.
Ya organizados en las coquetas instalaciones de uno de los clubes más importantes de la región, comenzaron a distribuirse en los distintos lugares de recreación. Un grupo en la cancha de fútbol, otros en la pista central y los últimos en el polideportivo.
Más tarde llegó la lluvia, quien no estaba invitada al evento. Torrencial, abundante, que impidió continuar con las actividades al aire libre. Ahí todos debieron refugiarse en el salón social y cancelar el resto de las tareas. Sin embargo, fue para todos una jornada inolvidable. De alegría y emoción. Donde esos chicos, llamados especiales, llenaron los corazones de amor y satisfacción. Ejemplos de la vida, que en las Olimpíadas, en sus Olimpíadas, se hicieron sentir.