Libertad es el campeón
(Por Emiliano Chaui) El club Libertad en sus comienzos se creó como un club de fútbol pero, a partir de 1935, fue mutando para ser más una institución donde se le dio prioridad al básquetbol. Pero con el paso de los años disciplinas más relegadas, como el voley, comenzaron a crecer y con mucho trabajo están teniendo sus frutos.
El Club Libertad se coronó campeón de Primera en la categoría A2 del voley rosarino y ascendió a la elite de la disciplina. Ahora se cruzará con los mejores equipos de la ciudad, pero para llegar a estos logros hay que remontarse a años anteriores cuando se empezó a gestar la empresa.
Según comentó el vicepresidente segundo del club, Jorge Risiglione, el voley se sumó a las filas de las institución a mediados de 1995 pero, recién cuatro años después, comenzó a ser tomado en serio y se creó una sub comisión. “Al comienzo no estaban dadas las condiciones para que el club crezca. No era buena la profesora que estaba, los espacios eran acotados. Una sola hora de gimnasio y a partir de ahí se comenzó a trabajar para mejor en todo lo que se pueda”, comentó Jorge Risiglione también actual vicepresidente de la Asociación Rosarina de Voley.
En el año 2000 la institución se afilió a la rosarina con sólo dos equipos con un rendimiento que no era bueno. Y el club comenzó a traer profesores mejores, pero un año después llegaron las complejidades. “Salimos de la asociación en 2001 porque no nos daban los costos, pero con la intención de conformar mejor los equipos para volver pero regresar bien. Estuvimos tres años afuera de la asociación en una liga paralela que había en ese momento, que ya no está más”, explicó el vicepresidente segundo.
Esta situación se sumaba a la falta de lugares físicos porque la disciplina tenía muy pocas horas de gimnasio, lo que trajo aparejadas ciertas complicaciones. Risiglione argumentó que “en esa época en la que el voley estaba en la Liga, a la actividad se la trataba como si estuviera robando un espacio, pero lo que la gente no entendía era que se estaba dando un paso hacia atrás luego dar tres pasos para delante”. Además, agregó que “al club no le sirvió pero para el voley femenino fue importante”.
Luego, en 2004, el club volvió a la Asociación Rosarina y los tres años de trabajo comenzarían a demostrar sus frutos. El entrenador del club Matías Aguada contó cómo fue la vuelta a la Rosarina e indicó: “En seis meses en inferiores se pudo armar la tira Sub-16, Sub-18 y Sub 21. En dos años ascendimos de A3 a la A2 y dos más tarde llegamos a la A1”.
Pero la situación en la Primera división fue distinta. “En los últimos dos años llegamos a semis de A2 pero por distintos motivos nunca pudimos jugar la final. Hubo un año que en la fase regular no perdimos ni un solo partido pero, por lesiones y una jugadora que quedó embarazada, no se nos dio”, indicó el entrenador.
Una de los problemas que tiene el voley femenino es que año a año los equipos van cambiando, por diversos inconvenientes un plantel nunca puede consolidarse, pero a Libertad esto no les afectó. “Este año se pudo armar un grupo de 10 a 12 jugadoras en donde todas estaban en condiciones de jugar y además le sumamos una jugadora que fue importantísima que es Mirna Ansaldi, una mina que jugó en Europa, en la selección argentina y que nos ayudó muchísimo con su experiencia”, remarcó el DT Matías Aguada.
Aunque en el transcurso del torneo el equipo tuvo que sortear un peso más, como la mochila de ser el favorito y el candidato a quedarse con el campeonato. “Estábamos teniendo un exceso de confianza por la presión de ser el candidato, pero nos vino muy bien el hecho de perder un partido. Fue el momento donde se dijo estamos bien pero si boludeamos nos ganan. Y a partir de ahí el equipo hizo un click y el peso nos dejó de afectar”, argumentó el técnico.
Por otra parte, Risiglione habló sobre el equipo y destacó: “En la final había 30 pibas de las inferiores y entraron todas a festejar, es como que el triunfo era de todas ellas. Esa cohesión es difícil de encontrar, más en las mujeres”. Y luego el entrenador complementó sobre el tema y afirmó: “Es un equipo donde cada una tiene un rol, por ejemplo una chica que para lo único que va es para sacar y suma por esa vía. Un equipo donde cada una tenía en claro su función y desde un principio estaba muy claro donde se quería llegar”
Todos estos aspectos hicieron que el trabajo que años atrás se venía haciendo en silencio en 2011 llegaran a buen puerto. El vicepresidente de la Asociación Rosarina manifestó: “El voley es un deporte donde se viene trabajando muy bien porque ya hemos tenido tres jugadoras de selecciones en distintos años y eso quiere decir que se está bien. Además, se están consiguiendo logros que se nos iban escapando y esto le importa al club”.
Para finalizar, Matías Aguada vaticinó: “Es un logro importantísimo porque por primera vez en el club un equipo llega a esta instancia en la categoría de primera”. Y continuó: “Hace cinco años atrás esto nadie lo imaginaba, el club ahora esta posicionado entre los mejores, es reconocido y, además, hay jugadoras que son tenidas en cuenta para el seleccionado”.
El camino de ahora en más será más complicado pero el club consiguió un logro histórico. “Un día estábamos últimos de todos y ahora estamos en los primeros 10. Y clubes que estaban muy por arriba de nosotros han desaparecido o están muy por debajo. Esto es lo único que reconforta en una disciplina que no se va a ganar plata, todos estamos por la pasión por lo que nos gusta y mejorar sólo eso te queda para vos”, concluyó Matías Aguada.