El cansancio de la dura
competencia termina con
un prematuro retiro
(Por Francisco Soler) En gran cantidad de casos, los padres insertan a sus hijos en el mundo del deporte a una temprana edad, no sólo por una cuestión de recreación sino que también por motivos de salud. Con el correr de los años estos chicos van aprendiendo todos los fundamentos relacionados con la disciplinal, luego son las condiciones del jugador las que le permiten intentar mantener una carrera profesional. Pero dicho recorrido está repleto de desafíos y sacrificios que los jóvenes deben realizar desde muy temprano, lo que genera en muchos casos que los deportistas se vean obligados a resignar parte de su juventud o bien se decidan a dejar la actividad que desarrollaban.
En San Pedro, provincia de Buenos Aires, esta historia se vio reflejada en la carrera de un joven tenista, Luis Biglieri, quién desde muy joven comenzó la práctica de tenis y gracias a sus condiciones llegó a posicionarse como número dos del país, aunque la gran exigencia que le demandaba la actividad desgastó su relación con el deporte y a los 17 años abandonó la actividad.
“Me inicié en el tenis a los siete años gracias a mi hermano más grande. El ya hacía tiempo que iba y como yo lo admiraba mucho y quería ser como él le dije a mi papá que me llevara”, contó. Con respecto a sus inicios, el deportista recordó una anécdota muy particular: “En las primeras semanas mi papá se acercó al club para ver cómo veníamos con las clases mi hermano y yo. El profesor le dijo que el mayor estaba evolucionando muy bien pero, en cambio, al zurdo menor le estaba costando más, a lo que mi padre dijo ‘Si el menor no es zurdo’. Fue ahí cuando el entrenador se enteró que era derecho pero que no usaba esa mano para imitar a mi hermano”.
Luego, a partir de que su coach se enterara de que su mano hábil no era la que usaba para entrenarse en las primeras semanas, los resultados fueron mejorando a medida que pasaba el tiempo y los efectos no se hicieron esperar. “Luego de dos años de entrenamiento comencé a competir en algunos torneos que se disputaron en la ciudad y alrededores, afortunadamente en la mayoría de los casos conseguí resultados satisfactorios”, recordó el tenista.
Con los resultados conseguidos en los torneos su ranking a nivel nacional fue creciendo hasta llegar a estar entre los mejores del país. “Recuerdo que en el torneo nacional me tocó enfrentarme a mi hermano, como él estaba teniendo problemas físicos y no tenía muchas chances de ganar decidió dejarme ganar el partido. Lo más gracioso es que todos sabían que éramos hermanos y era evidente que se estaba dejando ganar, porque no disimulaba nada, erraba todas las bolas y exageraba con sus reproches, lo que hacía más evidente que se estaba dejando vencer”. Además, agregó que en ese torneo terminó en segundo lugar y que todos los padres terminaron odiando a su hermano y a él por lo que había pasado en el enfrentamiento entre ellos.
A pesar de los buenos resultados que había conseguido en sus torneos, Biglieri decidió, a los 17 años, abandonar la competencia para dedicarse a sus amistades y estudios. “La verdad que el tenis es todo en mi vida, de hecho hoy sigo muy ligado a la actividad, pero en aquel entonces no era lo que quería para mi vida. Es un sacrificio muy importante el que se tiene que hacer, no podés salir a disfrutar con tus amigos y casi todo lo que hacés tiene que ver con el tenis, esto con el correr del tiempo termina desgastándote y, en mi caso, decidí abandonarlo”.
En la actualidad Luis Biglieri es profesor de educación física en una escuela de San Pedro y, además, dos veces por semana da clases de tenis en el club Pescadores y Náutica de esa misma ciudad. La actividad nunca la abandonó porque es una de sus grandes pasiones, pero ahora les da consejos a los chicos para que no se agoten con la vorágine del tenis y no sufran lo mismo que padeció él.